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LA FUNDACIÓN DEL COLEGIO SAGRADO CORAZÓN (1912)

HISTORIA DEL COLEGIO

 

Desde 1881 la sociedad sucrense empezó a hacer trámites para que los jesuitas viniesen a Sucre a fundar un Colegio. Quedaba el recuerdo de los tiempos coloniales en que fundaron y regentaron el Colegio de Santiago Apóstol y la Universidad de San Francisco Xavier y el Real Convictorio (internado) de San Juan Bautista. Los varios intentos realizados a partir de ese año, nunca llegaron a materializarse hasta 30 años más tarde  cuando el Arzobispo de Sucre Mons. Francisco Sebastián Pifferi decidió usar de todas las influencias posibles para que esa fundación fuese una realidad. A través del representante del Papa en Bolivia y del superior de los jesuitas en Lima acudió a Santa Sede y al P. General de la Compañía de Jesús. Este ocurría en junio de 1911.

El Papa PíoX expresó al P. General su deseo de hacer viable la fundación, éste a su vez encargó al P. Provincial de Madrid y al Superior de Lima que estudiasen las posibilidades reales de abrir en breve plazo un Colegio en la Capital. Por fin en el mes de septiembre del mismo año visitaba Sucre el P. Próspero Malzieu, Rector del Colegio San Calixto de La Paz, para conocer de cerca las proposiciones que se hacían. Con los buenos informes que dio el P. Próspero, los trámites siguientes se hicieron rápidamente, y en diciembre de 1911 fueron destinados a Sucre el mencionado Padre, como Superior y el P. Francisco Cerro como compañero.

Llegaron a la Villa de Yotala el 24 de diciembre donde fueron recibidos por el Canónigo José María Fernández de Córdova, en nombre del Sr. Arzobispo, y el Sr. Mamerto Urriolagoitia por la Junta de Padres de Familia del Instituto Libre de Padres de Familia que funcionaba en Santa Mónica desde 1909.

En la reunión con los directivos del Instituto Libre, llegaron muy rápidamente a cuatro decisiones:

1º El Instituto Libre de Padres de Familia se llamaría desde entonces Colegio del Sagrado Corazón y pasaría su dirección a los padres jesuitas.
2º El Director sería el P. Próspero Malzieu
3º Abierta ya la matrícula oficial desde el 15 de diciembre debería abarcar todos los cursos de preparatoria y secundaria, para externos e internos.
4º Por este año (1912) el Colegio funcionaría en Santa Mónica hasta la construcción de un nuevo edificio que se deseaba tener preparado para el año 1913.

El 3 de enero de 1912, diez días después de la llegada de los jesuitas, se tuvo la Solemne inauguración del Primer curso Escolar en la Universidad de San Francisco Xavier. El 8 de enero empezó oficialmente el Curso escolar, con 143 alumnos en secundaria y 55 en preparatoria. Hay que notar que los jesuitas tomaron provisionalmente la dirección del Colegio antes de que llegase la aprobación definitiva por parte de la Compañía de Jesús, que no ocurrió hasta la llegada a Sucre el P. Visitador Juan de la Cruz Granero, en diciembre de ese mismo año.

Los jesuitas que se habían hospedado desde su llegada a Sucre en el Palacio Arzobispal, el 29 de enero se trasladaron a la casa nº 29 de la calle Ayacucho. Al día siguiente de su traslado llegaron para reforzar la Comunidad los PP. Bleuzé y Mera. Ellos, con los PP. Malzieu y Cerro fueron los fundadores del Colegio.  

TERREMOTO EN EL COLEGIO

El día 27 de marzo de 1948, Sucre padeció los efectos de un terremoto que causó grandes destrozos en los edificios de la ciudad aunque providencialmente, no hubo que lamentar heridos graves ni víctimas mortales. El Colegio también padeció las consecuencias de sismo. El diario de la Comunidad de los Jesuitas y los recuerdos del P. Ignacio Zalles, Rector del Colegio en aquellas fechas, nos dan detalles de lo ocurrido. De esas fuentes sacamos los datos que ponemos a continuación.

Ese día era Sábado Santo; afortunadamente los alumnos estaban de vacación y casi todos los internos en sus respectivas familias. Copiamos al pie de la letra de los testimonios antes citados: “A las 9,32, terremoto inesperado que deteriora horriblemente el Colegio. Ningún herido siquiera: todos pasamos la noche y la siguiente en el patio de la cancha, donde se instalaron las camas. (El Hno. Rosillo se entretenía atizando una fogata para calentar (?) el ambiente). Varios Padres salen a la calle a socorrer y a consolar a la gente alborotada.”

Después del terremoto las visitas de personalidades se sucedieron: “El 30 de marzo el Presidente y Vicepresidente y Ministro de Obras Públicas con toda una enorme comitiva de ingenieros, Prefecto, Alcalde y Diputados visitaron el Colegio para ver los efectos del sismo.”  El 11 de abril el Ministro de Defensa y varios cadetes se hicieron presentes trayendo una ayuda de 5.000 bolivianos.

El Colegio sufrió muchos desperfectos: muros cuarteados, tabiques rotos, cornisas desplomadas. La parte de las habitaciones de la Comunidad fue muy castigada, cayendo tabiques y cuarteándose los muros. Una buena parte del internado tuvo que rehacerse. El hall de la portería sufrió deterioros muy graves. Santa Mónica tuvo que ser reparada en varios lugares, y la torre y espadaña de las campanas quedaron tan inclinadas que hubo que derribarla y construirla de nuevo. La torre del observatorio se inclinó y el arco grande que la sustenta frente a la cancha de fútbol, resultó muy agrietado.

Para afrontar la reconstrucción del destrozo que se produjo en toda la ciudad, se formó un Comité de Reconstrucción, presidido por el Sr. Prefecto.

En el Colegio se comenzaron inmediatamente las reparaciones más urgentes para la seguridad y para proseguir el curso, que pudo reanudarse después de prolongar las vacaciones por dos semanas. Las clases de la tarde fueron suprimidas para dejar libre el Colegio en ese horario a la Escuela Calvo que había quedado sumamente deteriorada y que no pudo usar su local hasta fin del mes de mayo.
 
Las promesas del ayuda al Colegio de parte del Comité de Reconstrucción quedaron en el olvido muy pronto, y el Colegio pudo repararse gracias a la ayuda del P, General de los Jesuitas y de los colegios de Argentina, España y Estados Unidos. La reconstrucción definitiva de las partes más afectadas del Colegio se fue encarando progresivamente y se finalizó con la construcción de la nueva fechada en 1960 y el nuevo dormitorio de los internos en 1961. En ese año el Colegio tenía 615 alumnos.

 También hemos de ver el lado bueno de esta catástrofe. El P. Ignacio Zalles escribe en sus memorias: “En verdad podremos decir que fue “una desgracia con suerte”, porque trajo como beneficio una total renovación de la ciudad, debido a la labor eficiente de dos arquitectos entendidos en arte colonial que llegaron a Sucre. Los indicados arquitectos repararon los pecados artísticos, tales como los revocados que cubrieron bellezas arquitectónicas que había en los tallados de piedra viva en gran parte de los edificios, como el frontis de la catedral, las Iglesias de San Roque, San Felipe, San Miguel, Santa Mónica (fue necesario derribar el paredón que ocultaba la belleza arquitectónica del frontis de nuestro templo) y otras, no menos que el destapado de los artísticos tijerales de la Universidad de San Francisco Xavier y otros que habían sido recubiertos con brochazos de cal y los tristes tumbados de tocuyo, que conocimos en nuestra infancia. Los que han conocido la ciudad antigua de Sucre y la actual me darán la razón.”

Los edificios del Colegio siguieron sin modificaciones notables hasta que en el año 1972 se cerró el internado para el Colegio diurno, quedando solamente un número reducido de internos del nocturno. Ese internado se cerró definitivamente en 1976. Los locales pasaron a ser laboratorios y aulas. Esto permitió el aumento del alumnado. En 1973 comenzó la coeducación y el número de alumnas fue aumentando paulatinamente.

P. Antonio Menacho S.J.

 

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